DIRECTOR: Ryûta Miyake
En el año 2009 y conmemorando el aniversario del inicio de la saga Ju-On, Takashi Shimizu volvió a ponerse en contacto con su universo como guionista y se lanzaron dos películas: “La Chica de Negro” y “La Anciana de Blanco”. Si bien no existe presencia alguna de la famosísima familia SAEKO estos dos filmes narran, de igual manera que las obras del Ju-On de Shimizu, el destino de varios personajes que se topen con alguno de los dos fantasmas títulos de sendas cintas.
La que nos ocupa ahora es: Ju-On, la Anciana de Blanco.
Podría decirse que es la antítesis de “La Chica de Negro”, ya que además
contiene todo lo que le faltó a la otra para llegar a ser un verdadero homenaje
a las Ju-On de Shimizu.
El guión es más que sabido desde antes que le des al play
por lo que la chispa de la cinta reside la propia historia. Mostrarnos cómo a
unos personajes desconocidos entre sí les persigue la maldición de la anciana
de blanco, el desarrollo de esos acontecimientos y el terror que provoca; y
esta nueva película lo hace muy, pero que muy bien.
Con una calidad de “TV movie” (otro guiño a las primeras dos
entregas de la saga) desde el minuto uno ya te atrapa la ambientación, un
cúmulo de suspense con mal rollo y cierta incomodidad que te mantiene pegado al
asiento constantemente.
Lo que quiero decir con los dos párrafos anteriores es que
esta película aniversario SÍ que le rinde culto a las películas originales,
mientras que su gemela cumpleañera, “La Chica de Negro” no le hace justicia.
He visto que algunos defienden la disparidad entre estas dos
cintas, alegando que mientras que una mantiene más la intriga (la chica de
negro), otra, en cambio utiliza más el gore (la anciana de blanco) y todos tan
contentos, porque sí. Pues no, la enemistad recíproca de los títulos no es
directamente proporcional a su forma de encauzar el terror. Como ya he
comentado, la chica de negro falla en muchas cosas, mientras que la anciana “aprende
de sus errores” y lo mejora.
Algo que está muy bien logrado es la perfecta combinación
entre la calidad visual de una peli de TV con los efectos especiales que
presenta, siendo esto último inversamente proporcional a lo primero en el 98%
de los casos. Y es que estamos ante una gran excepción.
El montaje artístico de la sangre o demás sustancias (evito
spoiler) está fabricado y puesto en escena de una manera magistral y ultra
real, objeto de vital importancia considerando lo que he comentado antes y que
además, recordemos es un homenaje a los filmes del 2000 de Takashi.
Aquí también nombro al maquillaje y el personaje de la
Anciana, que si la comparamos, por enésima vez con la chica de negro, gana en
calidad, terror y realidad. Tres pilares imprescindibles e importantísimos para
un psicokiller de miedo.
Sin lugar a dudas está entre las mejores del Kaidan-eiga y que
me aterró de una forma malsana que ya, apenas degustaba.
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