11/8/19

Michigan: Report from Hell

Título Originalミシガン
Aka: Michigan: Report from Hell
País: Japón
Año: 2004
Productor: Maki Kimura, Yasu Iizuka
Director: Akira Ueda
Música: Masafumi Takada, Jun Fukuda
Guión:  Nobuhiko Sagara, Ren Yamazaki

 
















- Se han omitido detalles que puedan desvelar hechos relevantes de la historia, se puede leer tranquilamente antes de jugar -


Creo que fue ya hace unos años, varios a decir verdad, en los que tras mis pesquisas y averiguaciones nocturnas en busca y captura de video juegos de terror desconocidos e irrelevantes a la cultura actual me topé cara a cara con un más que prometedor juego japonés para PlayStation 2, Michigan: Report from Hell.

El tiempo pasó y no fue hasta este verano que una tarde, mientras leía, se me cruzó por la mente la idea de probarlo. ¿Nunca os ha pasado lo mismo? Estar haciendo algo tranquilamente, y de pronto un idea te atraviesa el cerebro como si de una descarga eléctrica se tratase. Inquietante, ¿verdad? Pues lo verdaderamente inquietante fue buscarse el juego y además que funcionase, misión imposible. Eso sí, costar, un ojo de la cara.


¿Merece la pena? ¿Es tan bueno como para celebrar el esfuerzo invertido en haberlo desenterrado? ¿Se le puede considerar un título de terror?

Empecemos por el propio nombre, Michigan: Report from Hell. De a primeras ya digo que el juego no se sucede en la localidad americana de Michigan, sino que éste constituye el lago de la ciudad, Chicago, en el estado de Illinois. Teniendo estos datos en cuenta podríamos afirmar que el juego toma lugar en un emplazamiento ficticio. A partir de entonces nos adentramos en una historia que comienza con nosotros, con un mando entre las manos y mirando a un tipo bastante “carismático” llamado Brisco que nos explica cómo usar los únicos cuatro controles que usaremos a lo largo del juego.

Siempre me he considerado un jugador consagrado en cuerpo y alma a la vista de mi personaje en la perfecta y hermosa vista de la tercera persona. En tercera me topé con zombies en una mansión entre las montañas de una ciudad maldita, en tercera he resuelto puzzles incaicos en el Perú y en la tercera marcha pude sentirme más que orgulloso de haber matado al mismísimo guardián del Hades Griego. Siempre reacio y asqueado de la auto inserción que ofrecía la primera persona del singular, Yo, me pude poner una cámara sobre el hombro y grabar la exclusiva de mi vida. Así que gracias, Grasshopper…. Espera, ¿Grasshopper? ¿Pero estos tíos quién carajos son? Si es que además tienen un puto saltamontes sobre un fondo pistacho fosforito que cuando encendía la consola casi me ciega. 




Al parecer y por increíble que pueda sonar, tanto el estudio como las compañías distribuidoras siguen vivas a día de hoy. Extraño teniendo en cuenta esos nombres que se gastan. “Grasshopper” es una empresa dedicada a hacer videojuegos de ponjas para ponjas, por lo que su internacionalización solo queda reducida a los pocos curiosos que habrán probado “Killer 7”, uno de sus más renombrados productos. Sin haber pisado nunca Estados Unidos, “Michigan: Report from Hell” se estrelló en tierras europeas, gracias a “505 Game Street”, compañía que seguramente ya a más de uno le suene. Y es que después de que uno termine de jugarse este interesante título estará conmigo de acuerdo en una cosa, “los saltamones” esos son unos cachondos.

Comencemos el análisis recalcando algo vital para tener en mente a partir de ahora. “Michigan” NO es un juego de TERROR en estado puro, mucho menos un survival horror, sino que es de esos pocos, que tienen cabida dentro del mundo del horror-comedy. Aquellos títulos que fusionan varias temáticas en una sola, aunando a varias clases que, estando solas muy seguramente no llegarían a transmitir la diversa variedad de emociones como las que le otorga “Michigan” al jugador.

Ciertamente muchos que lean estas líneas han probado algún que otro juego de la saga original de Resident Evil. Como tal, seguramente recuerden aquellas frases sarcásticas e irónicas, ausentes en su totalidad de sentido común, cuando salían de los labios de cierto personaje en el momento menos indicado. A todo ello, y tal como ya cité en mi crítica al primer título de la franquicia de Capcom, los fans lo denominan “cheesy” o “humor cheesy”. 




Enhorabuena, ya habéis probado otro título que se mueve en el mundillo del terror-cómico. Aunque pudiera hacerlo de puntillas, no sigue su ejemplo “Michigan”, quién cada poco tiempo te planta escenas fuera de lugar, diálogos artificiales, comportamientos absurdos y un largo “¿pero qué coño?” cada vez que el jugador se topa con alguno de esas “joyitas”.

Eso tiene nombre, “humor campy”. Resulta genial y sutil cómo se le aplica esta mano de pintura durante todo el gameplay.

A lo largo de nuestra aventura estaremos siguiendo a nuestros compañeros en todo momento, el antes mencionado técnico de sonido y la reportera encargada de comentar los sucesos que se den lugar en la ciudad. Ahora cubierta por una espesa niebla que no parece desaparecer y monstruos rondando por las calles tendremos que tener mucho cuidado de averiguar qué ha sucedido, cómo intentar solucionarlo y sobretodo, sobrevivir. 




Debo de confesar que siento una atracción especial por los metrajes hechos a lo “cámara en mano”, por lo que cuando se me brindó la posibilidad de formar parte de uno de ellos, lo estuve gozando como no lo puedes imaginar. A pesar de que como cámara nuestros movimientos estén más que limitados en enfocar y grabar lo que suceda (en otras palabras, mover la cámara del juego para ver lo que sucede, como si de una película se tratase), las escenas de terror, asco y paranoia a las que asistiremos ayudan positivamente a estar sumergidos completamente y en todo momento.
 

Anteriormente dije que los creadores eran unos salidos, y no lo decía a menos. Desde ya, y si me lees antes de jugar el juego, te recomiendo que vayas olvidando la apetitosa y radiante idea de “voy a jugar un cruza de Silent Hill con Resident Evil a lo Proyecto Bruja de Blair”. Y es que además de tener ese humor tan característico, y por si no fuera a pocos, los creadores decidieron meterle un toque de erotismo. Tal cual te lo digo.

Dentro de lo poco que uno puede hacer, por enfocar ciertas cosas se te dan puntos de lo que sea, pues si te quedas mirando como un semental las bragas o el escote de la reportera también habrá premio. Aunque igual, eso de premio, habría que ponerlo entre muchas comillas. Dependiendo de tus acciones a lo largo del juego podrás sacar uno de los 5 finales posibles que existen. De ahí he visto que hay gente que le hecha 15 horas o más, entre re jugadas y demás, pero si sólo quieres jugarlo una vez, con unas 8-10 que es la media, vas sobrado. A no ser que te hayas saltado escenas accidentalmente o quieras descubrir qué sucede si tomas tal o cual acción. 



Ciertamente el juego es altamente adictivo, dramático y loco. Te cae bien a la primera de cambio e inconscientemente podrás pasártelo en un día o dos tardes, pero los finales y extras desbloqueables, ligado a que te puedes saltar las cinemáticas (que constituyen la mitad del juego), uno puede pasarse el juego en 45 minutos si va a lo que va. Sobre esos extras que se consiguen… a mí no me llaman la atención, por no decir que quién carajos se va a poner con personajes hechos de polígonos de la PS2, es que ya de decirlo suena ridículo. Efectivamente, se pueden conseguir secuencias en bikini y ropa interior, trajes “alternativos” y un ridículo disfraz de saltamontes para el loco de Brisco. Me da a mí que hasta el propio estudio se reía tanto de él como para cospleyearlo con la mascota oficial.

Por otra parte, lo suyo sería que uno se jugara la versión japonesa, es decir, la original. En ella, además de poder escuchar un doblaje mucho mejor logrado, el apartado de extras y desbloqueables no se verá tan recortado como en la versión traída por “505”. Hay una chica, una idol, que hasta tenía un video suyo posando, con trajes y cartas para buscar en el gameplay… vamos, como todo un personaje. Pero por motivos desconocidos, en Europa eso se censuró y lo único que queda son bugs, y recuerdos futiles de ella en los pocos pósters que puede uno encontrarse a lo largo del juego.

Hablando de bugs, hay tela marinera. Primeramente, y a no ser que sea un fallo de mi disco, los diálogos se hacen eternos. Entre frase y frase se suceden varios silencios de hasta varios segundos de duración, en los que el personaje que está hablando sólo aparece posando y sobre gesticulando, haciendo a la par aspavientos con los brazos (Brisco merece mención muy especial). Es un golpe bajo para el propio desarrollo de la historia y dificulta muchas veces la inmersión del jugador en escenas totalmente abruptas o donde suceden hechos vitalmente importantes para el momento en el que se suceden. Lo bueno de todo esto es que puedes aprovechar para enfocar a cada personaje y rellenar la barra de “suspense” y “erotismo” anteriormente mencionadas en tiempo récord. Todo ello no hace además que influenciar negativamente en lo citado al comienzo de este párrafo, se le rebaja un realismo que, en sus momentos cumbre, se queda reducido a nada. 



Pero que el recorte de material programado y bugs ocasionados no desanimen a nadie. Al fin y al cabo el famoso y propio desarrollador todoterreno y CEO de “los saltamontes mutantes”, Goichi Suda o “Suda51”, quedó altamente sorprendido cuando años después de la salida al mercado, se enteró que había llegado a Europa. Si es que esto es un cachondeo se mire por donde se mire, señores. La cosa, y redirigiéndome al tema principal de este análisis, “Michigan” rezuma ese olor a producto japonés, esa coordinación y compenetración tan acertada de los diferentes materiales empleados en construir una perfecta y acertadísima obra del “horror-comedy”. Cuando el juego se pone serio y llega el momento de hacer algo de terror, lo hace, y cuando se pone cachondo lo hace al igual que te suelta alguna frase por ahí digna de marco en vitrina al lado del doctorado que tienes o el diploma de la facultad.

Así mismo no faltan esas dosis de paranoia atmosférica en lugares cotidianos pero que a merced de los acontecimientos del juego se vuelven realmente perturbadores y siniestros. Y a decir verdad, sin mucho esfuerzo. Déjenme para ello ilustrarles con la parte de la estación de trenes, no haremos mucho más que un recorrido por los tres andenes corriendo a toda pastilla. Pero la neblina, el silencio sepulcral y esa soledad triste que asola el lugar es más que suficiente para prestarle atención la primera vez que juegues. Además de eso, claro está habrá que contar con los diversos cadáveres o monstruos o el recurso que sea para la escena necesaria de terror. 


imagen promocional JAP #1
Considero necesario mencionar ciertas partes donde se suceden escenas súper bizarras, como una casi al final del juego, donde en un parking se nos aparece un tipo salido de la nada que tendremos que coserlo a tiros. El juego nos lo presenta bajo la excusa de alargar un poco más la historia de un personaje que anteriormente nos encontramos durante el gameplay, pero en realidad y teniendo en cuenta “las actuaciones surrealistas” del compañero, poco tienen que venir a cuento. Es decir, a estas alturas del partido, ya está todo el pescado vendido. Eso sí, ni te cuento del final, me quedé con el culo roto. De esos en los que uno se queda pensando qué hacer ahora con un historia a la que parece que le han dado un hachazo brutal y toca ponerse imaginativo, recreando las posibilidades que los personajes pudiesen vivir de ahora en adelante. Para añadir más leña al fuego, la escena post-créditos no hace sino aumentar nuestra incertidumbre generalizada. Ya digo, todo muy japonés. 

imagen promocional JAP #2
Para terminar, ¿se recomienda jugarlo? Depende lo que vayas buscando, pero imprescindible en tu colección, un “must-play” desde luego no es. Como ya he dicho, al no ser de terror completamente puede llegar a defraudar si vas buscando algo serio con tintes del terror japonés clásico. Sin embargo puede que te encante por ese toque tan personal que tiene el juego, como he estado hablando. De todas formas, y para mí, sólo se quedará en mi memoria como un recuerdo anecdótico, “un algo fuera de lugar” pero que tampoco re jugaría cada año ni mucho menos.
 

      7/10







imagen promocional JAP #3


EDIT (13/08/2019): He descubierto un poco más sobre las imágenes promocionales que colgé. La actriz en ellas es la misma que aparecía en la versión original (japonesa) del juego, la idol YinLing of JoyToy. Al parecer realizó una serie de vídeos promocionales para el juego que podían desbloquearse en el menú de extras. Más información AQUÍ 

Desgraciadamente, dichos vídeos están desaparecidos, quedando sólo unas capturas disponibles AQUÍ Aunque, todo sea dicho, he encontrado esto, así que supongo que nada más fue un solo video.

           
 

1/6/19

Vanished

Título: Vanished
Aka: 親指さがし
Aka: Oyayubi Sagashi
Japón, 2006, Naoto Matsuyama





Tras 8 años sin saber el uno del otro, unos jóvenes se vuelven a ver las caras en una reunión de su antiguo colegio. Pero lo que se suponía que tendría que ser alegría y felicidad para recordar viejas experiencias cargadas de nostalgia se vuelve en una pesada losa emocional al recordar a una vieja compañera suya, Yumiko. ¿Desapareció sin más? ¿O acaso murió en aquel inocente juego infantil, Oyayubi Sagashi? Parece que “algo” o “alguien” está devuelta para desvelar el misterio y ponerle el broche final a la historia. 

Película de un tipo llamado Naoto Kumazawa del que nunca supe nada y del que creo que jamás volveré a ver, aún con sus “variadas obras” tras sus espaldas. Se nos presenta una obra llena de ideas ya vistas hasta el hartazgo e insoportable pero trae regalo, un potente somnífero. La primera vez casi no, juro que di alguna que otra cabezada pero el revisionado no hizo más que provocarme pesadez en los párpados. Alucinante la alta capacidad para aburrir que nos trae un filme que con solo 90 escasos minutos pareciese extenderse más del doble.

 
                     

La historia nos narra cómo un apuesto y joven chaval, Takeshi, vuelve a casa de la madre de Yumiko “Porque no puede olvidar”. Él y sus amigos se ven envueltos en un juego que poco nuevo tiene que ofrecerle al espectador, de ahí supongo que debe su poca fortuna en la cultura Asian Horror del 2000. En este caso se nos vende la archiconocida idea de un “ente” que vuelve desde el pasado para acabar con aquellos con los que estaba ligado emocionalmente, unos nenes de primaria.

La transición de escenas y el guión abusan en demasía de una ralentización de la acción que da miedo. Por regla general se suele decir con bastante desconocimiento detrás, que las películas japonesas son lentas pero ésta ha de admitirse que les da la razón. Es absurdo el nivel de lentitud y pesadez, hecho que además aparece en todo: escenas, diálogos, transiciones, etc. Simples conversaciones se alargan indebidamente mediante pausas, miradas, gestos y silencios totalmente absurdos y fuera de lugar para llenar tiempo de rodaje. Por si no fuera poco, la historia cae en un pozo lleno de eventos cuyo comienzo ya predice lo que viene a continuación, con lo que el retraso en su buen avance hacia el final de la obra se vuelve a enlentecer aún más.
cámara genial, humanidad suspensa
   Tampoco corre mejor suerte el otro gran pilar de la película, las actuaciones. Y yo soy el primero que consta en acta de que los asiáticos poseen una cualidad natural e innata para encarnar de una forma soberbia y profesional a personajes de cualquier tipo, tanto que llega a asustar a veces. Pero en nuestro caso hay que admitir que “Vanished” recorre otro tipo de caminos. Ante evidentes escenarios de sorpresa o terror, el elenco adopta posiciones mímicas y anti naturales, donde lo que más llama la atención no es la escena en sí, sino las extrañas respuestas de los personajes. Caras, gestos y frases más bien sacadas de un anime genérico o un manga cuyos protagonistas tienen horchata en las venas sin mostrar el más mínimo ápice de naturalidad en todo su ser. 

De hecho esto es algo curioso, pues la mayoría del reparto son grandes actores con una reputación medianamente conocida (en el menor de los casos) dentro de la industria cinematográfica nipona. Más que seguro que esta obra fue uno de tantos “trampolines” hacia el éxito.

Y ya para terminar el combinado se nos presenta unos efectos especiales de los entes sobrenaturales totalmente ridículos, rozando la vergüenza ajena. Notoria influencia de las manos grises de “Ju-On” y alguna que otra cuestión propia con el juego del “oyayubi sagashi”, La búsqueda del pulgar. Por el contrario la pareja de la cámara con encuadres muy conseguidos a veces, y una fotografía decente, y en ocasiones, atrevida pueden insuflar algo de simpatismo a un producto más que descafeinado.
Poco volveremos a saber de Runa Nagai
                    

Pero nada remarcable, ni salvable. En general, el show no nos presenta más que una historia genérica, llena de clichés en un mundo del terror asia bastante conocido. Su único fuerte quizás pueda ser el físico de los actores y actrices. Por lo demás, se aseguran en el camino siestas inminentes y continuo vistazo al móvil. Tengan un café al lado, cuando termine la película se la irá olvidando lentamente.

6/10


30/5/19

Blanco Perfecto

Título: Blanco Perfecto
aka: DownRange
EE.UU/Japón, 2017, Ryuhei Kitamura

































[PARTE SIN SPOILERS]

Si no estás dispuesto a leer lo que viene a continuación con criterio y capacidad crítica te recomiendo que pases y vayas directamente a leer al resto de gente, que con argumentos simples e inventados te demuestran en dos palabras su inexistente capacidad para diferenciar “de por qué el coche es blanco a, el blanco no me gusta”.
Kitamura, el que quita tanta tontería de encima de una mesa atiborrada de clichés pedorros y podridos, vuelve al escenario para sacársela y demostrar por qué sigue siendo tan poco valorado por un público altamente obtuso e hipócrita.

¿De qué va la película? La idea de la que parte la sinopsis sería la misma que se utilizaba en la primera década del 2000 para hacer las arquetípicas películas de terror adolescentes que abarrotaban las carteleras. Partiendo de una premisa que ha sido frita una y otra vez en bucle con un aceite igualmente reutilizado, la película de hecho vuelve a plantear ideas genéricas en ese tipo de cine.

Pongamos un ejemplo y hagamos una película del Teen-Horror, ¿vale? Necesitaremos un grupo de adolescentes/universitarios, van de vacaciones a un sitio, una vez allí los matan uno a uno un monstruo. Muy posiblemente los supervivientes sean los protagonistas más notables del filme, es decir, no va a sobrevivir el porreta, ¿no? Por otra parte si aparece ayuda externa para este grupo de desgraciados, lo más normal es que corran la misma suerte que ellos. Bien, por ahora, se asemeja esto a varias cosas que sabemos, que suelen estar presentes, ¿verdad?

Bueno, pues Blanco Perfecto tiene, y no de todo eso, pues resulta maravilloso cómo la obra parte a base de puntapiés los recursos más facilones y simples de implementar. A eso se le llama tener clase, señores. ¿Cómo? Hay varias fórmulas y aquí puedo garantizar que se dejan ver varias de ellas, muchas están sujetas bajo la viscosa y pegajosa idea del gore desmedido, otra tantas usan pausas y ángulos de cámara. Entre tanto, la naturalidad de los diálogos termina de apuntalar la misma deconstrucción que construye la película durante todo el metraje.

Espera, sí, acabo de decir “naturalidad de los diálogos”. Y es que la gente parece que eso, y el reparto, son la diana a la que agujerear para desprestigiar la obra. Que no te guste lo que diga Fulanito en cierto momento y en cierta situación no significa para nada que esté mal escrito en el guión o que repercuta negativamente en la trama. Hay que tener en cuenta el personaje, cuál es su caracterización, su forma de hablar y cómo afronta esa situación en la que está en ese momento. De hecho la propia obra no para de refregártelo incontables veces con todo el elenco de protagonistas. “La militar” y “el novio” no piensan para nada de la misma manera cuando empieza “el show” y eso es más que palpable. Él baraja posibilidades, ella se las hecha abajo, mientras que “la estúpida” permanece mirando a un suelo mezclado de tierra y sangre, sollozando. ¿Acaso eso es malo? ¿Te cae mal el personaje? Así es. Al igual que habrá gente con la que no soportes hablar o, directamente no puedas ni ver.

Nuestro psicokiller resulta de lo más original hasta el momento en cuanto a Slashers se refiere uno. Quizás alguien pueda arrebatarle el podio llamando al escenario “al malo de Wolf Creek”. Quizás, pero la psicología de ese personaje dista mucho del nuestro. Desde el vestuario (desfasado y sucio, a calculador y asesino) hasta el modus operandi elegido para “impartir justicia” (desde su punto de vista).

Más de una vuelta de tuerca sufre la obra. Se suceden acontecimientos que, de la misma forma “genérica” en la que aparecen, se vuelven a desmontar añadiendo detalles. Un ejemplo de esto es el masivamente criticado apartado de “los policías”. Yo la verdad es que, siendo sinceros, me imaginaba el típico coche patrulla con el poli que nada más bajarse lo cosen a tiros. A eso se le puede tachar de lo que quieras, pero en “DownRange” “hay que hablar de más cosas”. Por no decir que ya de por sí hasta el propio vehículo policial juega un papel importante.

Por si no fuera suficiente, ¿nos hemos parado a pensar sobre el lugar donde se desarrolla toda la acción? No existe una secuenciación de lugares u escenarios que le impriman rodamiento extra a la historia. A todas maneras desierto de recursos o lugares que sirvan de ayuda a nuestros personajes para sobrevivir. Sólo cuentan con lo que inicialmente tienen, y así perdurará por gran parte de la película hasta que el pasar del tiempo y también, algo de suerte disponga delante de ellos. La casi reducida posibilidad de buscar refugio mejor al maltrecho y poco seguro que poseen, les lleva a poner a rebientacaldera su masa gris e idear por activa y por pasiva varias estratagemas para desahecerse de su problema común. Si eso no es inventiva, creatividad e imaginación no sé lo que es. A mí no se me hubieran ocurrido un par de cosillas, aunque también pensé otras tantas que hubieran venido muy bien. Pero como párrafos más arriba dije, no todos somos iguales, ¿no? No todos los personajes piensan igual.

Otra útil herramienta de la que se vale codiciosamente la obra resulta en sí un arma de doble filo. Usar tantísima cantidad de gore y de esa manera tan explícitamente macabra a los sentidos, puede ser la perdición o bendición. Aún recuerdo cuando visioné el remake de “La Matanza de Texas (2003)” y cómo se servían de ello para crear espectación y usarlo en pos de agregar “más terror al asunto”, como incitar a una idea que ya la película nos está mostrando. Condimentar lo ya aliñado.

En “Blanco Perfecto” toma un rumbo diferente pero paralelo, el realismo. Y es que estamos ante una de esas pocas obras que se esfuerzan hasta el cansancio más doloroso para mostrarte con toda gama de detalles posible, la crudeza que realmente se puede llegar a pasar en la situación narrada. ¿Has visto alguna vez en vivo un accidente de tráfico? ¿Eres capaz de recrear una escena parecida? Dolor de cabeza, confusión, desorientación masiva, la adrenalina recorriendo a toda velocidad tus vasos sanguíneos e inundando tu cerebro, sientes que has perdido la voz, no te sale nada. Miras a tu alrededor y sólo ves una carretera con mucha sangre, cadáveres deformados esparcidos como si fueran sopa porque un automóvil los ha arrollado como si fueran juguetes, triturándoles los huesos con sus grandes y calientes neumáticos. O quizás es porque acabas de ver al amor de tu vida derrumbándose delante tuya sin haber podido hacer nada mientras ves cómo borbotones carmesís fluyen a todo velocidad por un ya, cuerpo inerte.

¿Cómo le metes esa idea a unos jóvenes actores para que no sólo lo aprendan, sino que lo pongan en igual práctica? Además, actores casi totalmente desconocidos, o con poca experiencia en el terreno del terror. ¿Cómo construyes toda esa mega idea con pocos materiales? ¿Cómo es posible comprimir tantas emociones en algo que al fin y al cabo, sólo va a ser una proyección delante de tus ojos? Una mera película. Eso se llama buen cine, se llama hacer arte.

De hecho suele ser el Talón de Aquiles dentro del mundo del cine de terror, intentar transmitirle al espectador, acomodado en el sofá, los más escabrosos horrores que se le puedan ocurrir a uno. Violencia explícita, jumpscares, sonidos altisonantes, efectismo fugaz, etc. Pero lo más complicado es romper la pantalla y meterse dentro del espectador. Por ello mismo en el mundo de los videojuegos Silent Hill tiene tanto éxito, ¿o te pensabas que sólo lo era porque es un juego de terror?

“DownRange” usa magistralmente elementos como la música, la sangre y la propia ambientación para crear un escenario donde el espectador no pueda apartar lo ojos ni de las escenas más vomitivas. ¿Recomendarla? La pregunta hasta ofende, pero para disfrutarla lo máximo posible recomiendo no verla con amigos ni distracciones, la inmersión propia cuesta generarla, y esta obra se lo ha ganado. No vayamos a quitarle eso. 8/10


[PARTE CON SPOILERS -CRÍTICA/ANÁLISIS-]

Se entiende que si has entrado aquí es porque te has visto la película, ya has leído la parte sin spoilers y quieres saber por qué ha merecido la pena ver cada maldito segundo de la obra.

Retomo ideas que previamente comenté, estamos ante una producción america-japonesa que azota salvajemente a uno de los subgéneros más rentables en la taquilla del cine de terror exprés y barato. Nuestra andadura comienza con el grupo de jóvenes en un coche de camino a un sitio donde van a pasárselo bien (cliché) pero no van haciendo el ganso por el camino mientras suena la típica canción pop con aire juvenil que acompaña la escena donde se vea lo amigos que son y lo bien que se lo van a pasar follando y fumando hierba.
No. De hecho no se conocen y da la sensación que han usado el método del coche compartido para el mismo destino. Más rentable la verdad. Típicas conversaciones banales que cualquiera que quisiera conocer a otra persona diría. (Deconstrucción).

Se le da un poco de fanservice al espectador para que se ponga cómodo mientras le tiramos a la cara la escena del recambio de la rueda, la charla de las chicas, foto para el recuerdo y BAM! El cachas la ha palmado. Comienza el show.

Desde aquí acudimos a una sucesión dolorosamente desgarradora de los chicos mientras nos vamos dando cuenta que van sobreviviendo los más poco agradables para espectador. Los que tenían posibilidades de salir de todo eso, ¡la pareja estrella ha caído al comienzo del todo! El cachas y La tía buena tienen la cara reventada, pasto de las abejas y moscas. (Deconstrucción 2)
No sé si ha sido gusto de los guionistas o no, pero transmite mucha rabia al espectador cómo ver que la más estúpida, quejica y patosa de todos ellos llega al final. Darwin debe estar revolviéndose en la tumba con su teoría de la evolución. De hecho esta elección “a la inversa” de los personajes restantes a veces resulta un punto a favor y en otras ocasiones dan ganas de romper cosas.

Por ejemplo podemos ver cómo, ya con el todoterreno a modo de parapeto, La Militar le rebate todos los posibles argumentos que a “El novio” se le ocurren para poder salir de allí. Bueno, a él y a cualquiera, se comporta como una mosca cojonera por un tiempo. Esto de hecho la película no lo trata como burla contra el que da ideas interesantes (cliché), sino sirve para fortalecer la propia esencia del tema que se trata, la posible huída. Después del acalorado debate, quedan descartadas las ideas menos apropiadas y se eligen las que posiblemente triunfen, con el acuerdo mutuo de los tres presentes (La Militar, El novio y La estúpida). Eso es algo positivo. En yuxtaposición, por el arco final del filme, será por culpa de La estúpida como La Militar muera por vacilar unos segundos. Eso es algo negativo y da mucho coraje. ¿Se ve qué bien juegan con nosotros, espectadores, usando los mismos personajes? (Deconstrucción 3, trabajo en equipo duradero y eficiente).

Luego el personaje del francotirador, para empezar en más de una ocasión dudé si podría ser una mujer. Mostrándonos solamente los ojos azul mar pueden llevar a cierta confusión. Todo ese misticismo en torno al asesino, el psicokiler de la obra poco se ha visto. Se disfruta por regla general de algo sorprendente a la vista, que impresione, que sea repugnante a primeras. Sin embargo aquí es un mero ser humano, ¿mero? Es un asesino despiadado con una puntería de un marine o francotirador del ejército muy calculador, frío y bastante bien entrenado. Seguramente su gran precisión, camuflaje y carisma podrían decirnos que pudo librar combate años ha en alguna guerra. Quizás en Irak. Pero, ¿os habéis percatado otra vez? Nunca se nos dice nada sobre todo esto. Se le deja como tarea pendiente al espectador. Porque, en verdad, no hace falta. “Aquí venimos a lo que vinimos, ¿no?” (Deconstrucción 4).

Resulta muy interesante además, otro tipo de detalles, como la ausencia de chistes fáciles y comedia absurda que pudiera romper la ambientación (y que además es muy típica por el payaso del grupo), la inserción de la japonesa (muy seguramente por ser una co-producción, pero por decisión del director lo más probable) que como en el rol de La madre es capaz de aguantar semejante cantidad de disparos solo guiada por la idea de salvar a su pequeña o, el mismísimo final. Original de hecho no es, y que no sobreviva ningún personaje tampoco es nada nuevo en los slashers. Aunque pocas, existen obras que deciden arrebatarle la suculenta idea de darle al espectador el típico Happy-Ending donde, a pesar de todo, “existe algo de luz al final del túnel”. (Deconstrucciones 5, 6 y 7 respectivamente)

Pero si algo vengo repitiendo hasta ahora, es que atendemos a una película remodeladora, y el final no es para menos. La estúpida, le echa huevos (tarde para variar) y llega a la pick-up. Después de haberse quitado del medio a los policías el asesino, lleva a cabo otro de sus actos temerarios, se sube y se decide a terminar de una vez por todas con todo el infierno que ha vivido. Será la adrenalina, rabia, ira, nervios o el terror que consigue empuñar y descargar toda la munición que puede sobre el francotirador caído del árbol. El casquillo atascado en la recámara y el accidente final no es más que otra característica para terminar de remarcar al personaje, La estúpida.
Por ello no resulta abrupto y no es chistoso, pues la película no mete acto seguido telón negro de créditos con musiquita con tono alegre, reforzando la idea de “tan cerca de salvarte y la volviste a cagar, imbécil”. Resulta un punto y final donde tenemos Final Malo y GameOver. No todo tiene por qué salir a la perfección. Por ello también se puede decir igualmente que no es previsible, nada de hecho lo es.

Por último remarcar la idea del gore. Es perfecto. Absolutamente divino. Necesariamente obligatorio para terminar de unir con un elegante lazo todo lo mostrado hasta ahora. Ojo, no sustituye nada, sino realiza la función de potenciador. Vuelvo a lo que comenté en la parte de sin spoilers sobre este tema. Las situaciones que nos muestra la cámara, toda esa barbarie humana, y mutilaciones sangrientas, ¿acaso no ocurrirían así en la vida real? Sólo de imaginarlo hace que se me revuelva el estómago, ¿os imagináis veros en ese panorama? Nuestros personajes sí. Y aunque no nos cuentan sobre ellos más que lo que necesita la trama para rodar de forma coherente, es más que suficiente. Basta con eso, no para sentir lástima cuando muere alguien, sino más que nada para contemplar el horror que sus ojos han de visualizar cuando esa “arma antigua” abate a tiros a alguno.

Por último me gustaría hacer uso de mención especial la escena de despedida entre La novia moribunda y El novio desalentado. Sin más es una escena llena de simbolismo claramente de origen japonés. Obviamente la forma en la que está montada la escena, esa pausa, el enfoque especial y el mensaje de la chica no es algo que se suela ver, mucho menos en el cine de terror en general, que en producciones americanas. Esa especie de “despedida final” hecha de una forma “artificial” como dirían algunos, no es más que un cuadro que, o bien Kitamura la metió como añoranza al estilo del cine nipón o bien, quería otorgarle un sentido mucho más sentimental a los dos. De todas formas, no es una escena que deba olvidarse, pues simplemente las líneas de la chica dicen mucho. (Simbolismo, Deconstrucción 8).

Y que no falte aquella voltereta del coche del matrimonio. Espectacularmente atroz, ¿no? ¿Cuándo se ha visto semejante espectáculo tan horroroso? Ni en la saga de Destino Final, con todo lo que “la escena del puente” en la quinta entrega puede llegar a impactar tanto como lo ocurrido en ese pequeño tramo de carretera. No es palpable apenas el uso de los efectos del ordenador, pues los efectos especiales del rastro sanguinario que deja a su paso el accidente, los diferentes enfoques desde diversos ángulos desde diversas perspectivas, y todo ello dando una sensación de movimiento (avanzas a la par que la catástrofe, y el recorrido del coche); es simplemente magistral.

Pero, y ya ahora sí que sí termino, es claramente palpable algunos que otros desperfectos en los efectos especiales, como los cadáveres del tío bueno y la tía buena aka La novia, que parecen hechos rápidos y mal. Como muñecos de primeros auxilios, mientras los cuervos cantan demasiado su digitalización…

Aún así,


¿Valió la pena? Valió la pena.

1/1/19

Whispering Corridors 3

Título: Whispering Corridors 3: Whising Stairs
Aka:여고괴담 3 - 여우 계단
Corea del Sur, 2003, Yoon Jae-Yong






















“Sabes, hay una escalera en el campus que te concede deseos. Si al subirla pisas el escalón veintinueve podrás pedirlo y se te hará realidad”

Ya sea una lámpara mágica de aceite como en Aladín o unas escaleras encantadas en una escuela de arte, la ambición del ser humano por ver satisfechos sus más personales anhelos ha sido algo inherente a él desde el origen de los tiempos. De hecho, hoy en día, cualquiera puede acercarse al puesto de loterías más cercano y probar suerte…

En esta tercera entrega la saga empieza a desligarse del mensaje original de sus predecesoras, alejándose de un drama romántico entre dos chicas y obtando por el recurso más parecido y a la vez, más usado en las películas de terror con maldiciones, el valor de la amistad. El mundo de los sentimientos ha dado lugar a diversas cintas de terror en Asia Oriental desde antes del siglo veintiuno. Ya desde la primera entrega de “The Ring” o su hermana gemela “The Grudge” se veía reflejado ese fuerte vínculo entre el odio, la venganza, envidias y demás pecados carnales intrínsecos al ser humano. 




Wishing Stairs acoge bajo su ala una historia sobre dos grandes amigas, ambas practicantes de ballet, que aspiran al premio de su vida: un viaje a una escuela profesional de ballet en Rusia. El film hace gala de todos los elementos habidos y por haber en este tipo de cine para hacernos ver como una de ellas, la menos habilidosa, empieza a caer en una telaraña de envidia y perjuicios insanos sobre su amiga. Un accidente infortuito la llevará a ser el punto de mira de todas las chicas de la escuela, así como del propio karma. ¿Merecía tanto la pena al final?

La directora al cargo es una tal Yoon Jae-yeon de la que solamente volveremos a ver en “Yoga”, filme del 2009 con una temática y moraleja parecidas. Es con esta cinta con la que la saga “Whispering Corridors” elige seguir el sendero de las yurei tan famosas del asian horror, temática que, teniendo en cuenta que la anterior parte es de la década de los noventas, necesitaba un cambio de aires, por no decir, modernizarse a los deseos de los espectadores consumistas modernos. Pero no por ello tenemos una mala obra, de hecho me atrevería a decir que es mejor que muchas que se lanzaron en aquella época, y más teniendo en cuenta que Japón ostentaba el liderato en este género del terror. Whispering Corridors debía ser la baza coreana que le hiciera frente a las dos grandes que dominaban el mercado, las anteriormente citadas “Sadako” y “Kayako” respectivamente. 




Por ello mismo, y teniendo quizás en cuenta la harta complejidad de la saga de “Ju-On” y el dolor de cabeza que empezaba ya a ocasionar el circo de historias que proponía “Ringu”; se decidió crear un producto que, vendiéndote lo mismo, pudieras entenderlo sin grandes dificultades y usando tres neuronas y media. En sí, la estructura propia de la película es bastante directa y simple de ver, marcando de forma bien diferenciada un primer arco de presentación de los eventos, otro donde se empiezan a torcer las cosas y uno donde ya podemos disfrutar de la maquinaria propia de una cinta de fantasmas.

La transición de la acción y sobretodo la evolución del film es muy claro en todo momento, cogiendo de la mano al espectador y proporcionándole una clara visión de los acontecimientos. Es sencillo comprender lo que estás viendo y el por qué está sucediendo. Esto es claramente demostrable en esa tercera parte donde va haciendo presencia el fantasma y su forma de atormentar a la protagonista. Desde luego, se trata de la carta ganadora.

Por otra parte, y qué menos comentar, el recurso estrella para captarnos en todo momento, no solo el tema ya visto de la amistad si no la belleza con la que nos deleitan con el ballet. Algunas películas de terror para desmarcarse de tópicos como las casas encantadas o maldiciones estúpidas sin ningún argumento, recurren a construirse un tópico suyo propio, ofrecerle una identidad y peso en la obra. Aquí se trata del ballet, en otras como por ejemplo “Cello” la práctica del violonchelo; “Cinderella” con el tema de la cirugía plástica o “Face” sobre las reconstrucciones faciales. Todas ellas obras coreanas y de la misma época adoptan un “elemento” o “entidad” como eje central de todo lo que sucede y con lo que está relacionado. En algunas ocasiones es el foco del problema, en otras, un mero diseño acompañante de la acción principal. El cómo se haga y se lleve a cabo, es algo que merece la pena su estudio. 




De hecho, queda bastante palpable cómo aún con la fantasma de por medio y toda su atmósfera, la idea del ballet y lo que conlleva es más importante que el elemento de las escaleras mágicas que conceden deseos (algo más espiritual o paranormal, que a priori sería el vehículo conductor de toda la acción para explotarlo). Esto significa respetar la línea de las producciones anteriores, pero tú añades algo nuevo, fresco y rejuvenecedor. A esto le aplaudo ampliamente por ser algo que ha escaseado siempre, y si no basta por mirarse una saga cualquier y comprobar que cada película se hacía independiente de las demás, demostrando cómo querían sobresalir y destacar de todas las anteriores (“Tomie”, “Ju-On”, “Ringu”).

Entre el cast podemos destacar a Park Han-byul (“Two Moons” y “Yoga”) como una de las protagonistas; y a Jo An (“Muoi” y “Sorum”) cuyo papel en la obra es bastante curioso e importante. Actuaciones más que soberbias como viene siendo habitual en los orientales, junto a un departamento súper trabajado de luces y sombras, por no mencionar diversos ángulos juguetones bastante bien llevados que añaden un plus en muchas escenas perturbadoras.

Finalmente, ¿la recomiendo? Eso depende de lo que quieras ver. Ya sabiendo de antemano como se manejaban las pelis de terror con fantasmas hay que andarse con ojo con una que, en este caso, no contiene mucha acción ni tampoco sobresaltos. Podría definirse como aquel horror que necesitaban las anteriores para llegar a gustar. Por mí, para echar un rato tranquilo o, de antesala a otra película de terror con “más miga” (véase por ejemplo “Histeria”).

7/10

 

11/9/18

Pandora

Título Original: 판도라
Aka: Pandora
Corea Del Sur, 2015, Park Jeung-woo























Storm of Tears 

En una pequeña localidad costera de Corea, la gran mayoría de hombres trabajan en “La Planta”, una enorme y monstruosa Central Nuclear que bajo la premisa de otorgar luz y confort a miles de hogares en todo el país, trabaja sin descanso todos los días. De entre todos ellos la película se centra en el personaje más calzonazos y patético posible: un flojo que le da pereza ir a trabajar. Así se no es mostrado desde el primer minuto, el anti héroe perfecto para una historia que necesita un Superman.

El bueno de Park Jeong-Woo vuelve al ruedo tras su rompedora y demoledora “Deranged” para sumergirnos en una historia muy parecida a su predecesora en cuanto a esquemas se refiere pero, que se enfoca hacia otra perspectiva, una más humana y emocional. Resulta interesante pararse a comparar ambas películas, pues creo que supone un reto para el director volver a realizar un film de catástrofes pero virando tus objetivos hacia otra puerto. Dicha composición, realmente tengo que aplaudírsela. “Pandora” como buena metáfora al mito griego, se mimetiza perfectamente con el mensaje del film, recayendo el papel de la propia dama Pandora en los políticos y presidentes codiciosos de las empresas. Aquellos que sólo entienden de beneficios, ganancias y despidos. 



Ciertamente nunca deja de ser este motivo la piedra angular para diversas películas del género más accidentado del cine. Ya sea por un vertido tóxico o una catástrofe medioambiental, los artífices de toda la pesadilla genocida no son más que “aquellos que mandan”. Ya pudimos comprobarlo en “El Día de Mañana” (2004) cuando los meteorólogos y experto en Ciencias Climáticas llevaban avisando de la auténtica tragedia que vive La Tierra por culpa de los seres humanos. Y de muy seguido, su venganza. “Deranged” (2012) nos relataba una historia parecida donde una mala gestión y otros intereses de por medio provocaron una epidemia masiva entre la raza humana. O ya que estamos la propia “Train To Busan” (2016), más reciente, sigue criticando el mismo tema…”el origen del origen del problema”.

Como dije, Park Jeong-Woo es un tipo que me cae bien por su ambición por mejorarse o evolucionar de su anterior proyecto. “Deranged” surgió de la nada como aquel que dice, simplemente para asombrar al mundo entero. Y años después lo vuelve a hacer con “Pandora”; con seis nominaciones tras las espaldas. Antes de esto, ni se conocía de él. Por ello mismo y para demostrarnos cómo te puedes sacar una nueva historia de un mismo género, bautizó a “Pandora” con otro enfoque mucho más sentimental y emotivo, el drama. 


Me siento casi obligado a comparar ambas obras donde se aprecian los diferentes matices. Arropando el tema fundamental del cariño a la familia y su extremo cuidado, en la primera película el protagonista tiene que remover cielo y tierra para conseguir su objetivo primordial, mientras en la segunda un pringao pasa a convertirse casi sin quererlo en un héroe nacional. Aún con ésta distinción el film aprovecha para recordarnos cada vez que puede, la justicia, el honor y sobretodo, la solidaridad. Pues ¿qué si no es aquella heroica acción que nuestro desaliñado anti héroe lleva a cabo?

Muchas lágrimas se pueden derramar, pero al fin y al cabo es una peli de catástrofes, ¿no? ¿Qué te ibas a imaginar? Con esto lo que quiero decir es que uno de los mecanismos que mueven este tipo de producciones se basa en la propia idea trágica de la pérdida de vidas humanas. Ya sea morir sepultado bajo metros de nieve y a bajísimas temperaturas (en El Día de Mañana) o crecer sabiendo que tu padre murió para que formaras tu familia, persiguen el mismo objetivo. “Pandora” se termina convirtiendo en una máquina de producir escenas dramáticas, cargadas de mucha tristeza hasta el punto de terminar por transformarse “en el pan nuestro de cada día”. Como en el cine del terror, abusar de los “screamers” pierde efectividad; sobrepasarse de forma equivalente en el de catástrofes termina por pasar factura. 

<3
Paralelamente, la obra se carga de unos efectos especiales asombrosos, dentro de lo que la propia palabra signifique para cada uno. Con ello me refiero a las cuantiosas partes en las que resulta más que palpable el efecto del ordenador o el CGI implementado para la vista de la Central, o las hileras de coches apilados durante los atascos de tráfico. No con ello, le intento restar mérito, pues quizás si hubieran dispuesto de mejores equipos para realizarlo más realista hubiera quedado mejor. A pesar de ello, se mantiene notablemente entre una banda sonora muy conseguida, y una evolución de la acción precisa como un reloj. Quizás pudiera atreverme a decir que esta ha sido, hasta la fecha, la película donde el factor humano se ha ligado tanto con el tema de la incompetencia y bajas humanas.

En definitiva estamos ante una obra más que bien hecha, con muchas ganas de dar un golpe en la mesa de vez en cuando; fruto de la alta capacidad inmersiva que crea la película a nuestro alrededor en todo momento. Bajo mi punto de vista resulta recomendable pero, para aquellos perros viejos, quizás no sea el hueso más sabroso que deseen morder.

7/10 

9/9/18

Gomennasai

Título Original: ゴメンナサイ
Aka: Gomennasai
Aka: Ring Of Curse
Japón, 2011, Mari Asato

reflejadas las idols del grupo Buono! donde la rubia
confesó que le había costado hacer su papel, para mí
el mejor

Una interesante propuesta a una idea clásica

Tras haber sido desplazada a segunda posición en un concurso de narrativa en su instituto, la joven delegada comienza una serie de ataques despectivos contra su rival, una chica rarita y apartada del conjunto de clase. Entre este jaleo, otra colegiala, inocente y de buenas intenciones asistirá al horror que la darks tiene preparado contra aquellas que intentan hundirla. Todo esto endosado bajo una maldición a la japonesa con un origen trágico, malvado y triste.

Como casi siempre me pasa con esta directora, Mari Asato, no sé muy bien por qué les doy una oportunidad a sus películas. Suelen resultar bastante pobres en cuanto a credibilidad y actuaciones. Por no decir que se enfocan a otros temas menos importantes, volcándose todos los esfuerzos y recursos posibles en unos efectos especiales re cuidados o actrices lindas. Pero quizás sea por sus historias, con cierta chispa en creatividad y originalidad que le dan ese puntito extra al cine de terror japo y una tentativa para disfrutar.

Ya sucedió con Bilocation (2012), donde la premisa de tener un doppelganger podía ser aterradora e infernal, mas poca acción sobre esta buena idea hubo. Llegando a recordar esta obra por sus numerosas bobadas y juegos sin sentidos, desperdiciando a su misma vez, una protagonista y planos de cámara cargados de sentimientos y expresividad. Más de lo mismo podemos observar echando la vista atrás con Ju-On: La Chica de Negro. Al fin y al cabo resultan cintas con las que uno no termina por encandilarse, quedándose a la larga un vago recuerdo.

En esta ocasión nos topamos con una historia que sigue en los mismos estándares que maneja la cineasta pero, se aprecia un poco de madurez, sin tantas estupideces. Algo más adulto, o al menos, y como siempre pasa, en el concepto. Así, tenemos la oportunidad de re usar la idea más brillante y sobre explotada del J-Horror, las maldiciones. Ya Ju-On nos alumbró con la casa Saeki y Ringu con la cinta VHS, es hora de jugar con otras cartas. Esto mismo, esa inventiva es la que se le valora a esta producción.

Filmes con casas malditas hay a borbotones, nada más hace falta googlear un poco y varias webs saldrán a floten con tops, listas y recomendaciones “must-watch”. Por otro lado seguir a día de hoy intentando sacarle juego a una cinta de vídeo…me resulta bastante ridículo. Es como hacerle creer a tu audiencia que es guay escuchar música con un Walkman, no convence. Ya se intentó resucitar esta historia con las dos entregas de Sadako 3D, usando una página de noticias, o rumores por Internet. Una auténtica ida de olla que no se la creen ni los propios guionistas. Nada bueno se tuvieron que fumar. Ya por estas cosas convendría enterrar la propia saga, y dejar de zarandearla para recoger las pocas ideas locas que queden por imaginarse. Hasta lo concebido en Rings resulta más convincente.

Por ello mismo Gomennasai da un paso al frente y nos muestra una trama similar pero con escenario distinto, para hacernos creer que es un producto diferente y fresco. Aquí somete a la maldición al concepto más humano posible. The Grudge nos daba la bienvenida con una frase con un significado parecido a “Cuando el odio y el remordimiento interno se acumula, esa ira puede dar lugar a una maldición, materializándose en un lugar o en una persona”. Bajo este concepto se mueve Gomennasai, cómo el poder de las palabras cargadas de ira y rabia puede llegar a verdaderamente matar a un ser humano. Solo basta con leer.

Sinceramente, mentiría si afirmarse que es una idea locamente original, pero en el mundo en el que estamos, y considerando la industria actual, esto es lo mejor desde lejos. Y como comenté antes un poquito más arriba, la cinta peca de estúpida en varias escenas. Personajes que se comportan como auténticos imbéciles, con robotizaciones y subiendo la voz para hacerse notar o yo que sé. Escenas que se alargan para intentar sacarle esencia a algo que no la tiene, o que no se sabe cómo construirle una atmósfera opresiva a su alrededor. Muchos silencios incómodos rellenan diálogos simples y poco emotivos, etc.

Otra de las debilidades que posee Gomennasai es darle un recorrido a esa maldición que ha creado. Cierto que la usa de buena forma pero su expansión, el daño que puede llegar a hacer sólo es emocional. Y es aquí donde se despega unilateralmente de lo mostrado por Ju-On o The Ring. No nos impresionan con sus muertes, no estamos ante una maldición que te haga sufrir especialmente mal antes de fallecer. En su lugar, la obra busca amparo, y minutos de metraje también, en dedicarse durante gran parte del tiempo a hablarnos de algunos personajes, focalizándose en la antagonista, la darks. El porqué de su comportamiento, su evolución desde pequeña y su actual estado. Mucho más drama que terror se podría afirmar.

Aún para centrarse en algo que no es pleno terror absoluto la peli puede llegar a convencer a más de uno, aunque lo haga superficialmente con temas triviales como el acoso hacia la chica, la relación de las demás colegialas o lo que sea. Digo trivial porque la miga del asunto es otra, o eso intenta hacer la película, dar miedo. Ahí ahí me quedaría con Kurohane, de la que pienso que podrían haberle sacado más miga. Ella o la propia protagonista, Yuka, que a pesar de ser la única chica linda con algo de cerebro no se le nota mucha más chispa.

Para terminar la propia obra utiliza otro de los clichés más típicos en el Terror contemporáneo, hacernos creer que lo que hemos visionado es real, etc, etc. La conclusión final trata de finalizar la peli con una pincelada artística pero que termina siendo un facepalm a la vergüenza ajena. Si tan medianamente bien le iba a la obra por su cauce de creatividad, ¿para qué terminar tan predecible? El mismo mensaje nos daba Ringu en el 98, lo mismo intenta re crear Gomennasai y fracasa.

Mi recomendación final es que si la ven sea por echar la tarde o una noche cuando no sepan que más ponerse a ver. No es una gran maravilla, pero tiene sus pequeños puntos que hacen resaltar más de lo que deberían a la peli.

6/10

29/8/18

Japanese Horror Anthology

Título Original稲川淳二の真実のホラー
Aka: Inagawa Junji no shinjitsu no horror
Aka: Japanese Horror Anthology: Horror of Truth
Japón, 2003, Hiroaki Hirakata, Hiroshi Ikezoe, Naoto Yamakawa, Tadafumi Tomioka





















Avísenme si han visto al dinosaurio que cagó este mojón

A estas alturas por todos es sabido o recordado al menos, aquella época en la que ibas al cine y podías contemplar en cartelera pelis de terror japo. Esto hoy en día podemos confirmar que no se dá, ¿y por qué? Porque ya no vende, ni siquiera en sus propios países tienen ya mucho impacto (a no ser que sea algo especial, como el gigantesco esfuerzo en márketing que hicieron con Sadako vs Kayako). Todo va por modas en esta vida donde el mundo se mueve gracias al dinero que nosotros, los contribuyentes, pagamos por los productos que queremos. De igual forma actualmente podemos disfrutar de una cartelera repleta hasta arriba de películas de súper héroes…

Pues en dicha época de bonanza del terror Asia, se trató de exportar de forma masiva casi cualquier producto que tuviera algún ápice de “terror” entre las obras que salían como churros de la industria cinematográfica (o incluso DVD). Entre aquellas obras que se colaron aparece esta singular trilogía directa a vídeo, la Japanese Horror Anthology. A manos de directores de tercera división que ni en su casa conocen, Kadokawa Pictures (compañía importante en el cine de terror en aquel entonces) se subió al carro del triunfo en busca de buenas ventas. Desconozco las cifras en Japón pero en el mercado Occidental pasó sin pena ni gloria.

Obviamente no le faltan motivos con la calidad paupérrima y desastrosa con la que se hizo ESTO. Semejante calumnia que no tiene no, mejor dicho, no puede tener perdón de Dios. Me niego. Hacía ya un tiempo que no veía una película tan mal hecha que, para colmo, se toma en serio, que es lo más gracioso (lo único bueno que tiene, si se le puede decir así). Me da vergüenza.

La calidad, lo cual es irónico, es la de película hecha con cuatro duros y además robados. Un estilo cutre en la que el punto fatídico diría yo que son las actuaciones y la dirección, un par inquebrantable. Qué gente más cutre actuando, es que me niego a llamarles actores porque sería insultar a los que de verdad se ganan la vida siendo actores de calidad y no esta panda de mataos que no sirven ni para fregar los platos. He escuchado gente decir que se quejan de las actuaciones de los japos porque no son como los americanos, bla bla blá. Que se miren este cagarro y ya verán cómo siempre existen cosas peores de las que ya has visto. Vamos, el trato ya os lo imagináis, ¿no? Sobre mega actuaciones forzadísimas, caras raras y torcidas, gestos faciales que pareciera que se están cagando…

El otro pilar se basa en la dirección, efectivamente. El guión de las cuatro historias que conforman la película es sencillo, plano y aburrido. No hay más que añadir. Historias típicas de fantasmas a la japonesa que uno ya se sabe de memorieta, pero además mal hechas, que hay que tener huevos también para tirar a la basura el presupuesto de esta manera. Porque esa es otra, un dinero que aunque sea poco, es dinero al fin y al cabo, que se ha destinado a un proyecto que resulta ser una basura, un despropósito y un insulto. Quiero que me devuelvan mis 62 minutos que me robaron.

Ya ni entremos en el apartado técnico, que si música, efectos especiales, etc porque no hay nada que rescatar. Mediocridad irrisoria con unos actores con horchata en las venas y unos directores que no tienen ni puta idea de cómo hacer una película. ¿Pero qué les enseñan en la academia?

Graciosamente no sólo se hizo una, sino dos más. O sea, tres cintas de historias cortas de terror del chino. Me han comentado que las van a ver su puta madre. La primera y la última que veo.

Para no irnos con un mal sabor de boca me gustaría recomendar una peli que aunque es cutre también; no llega al nivel de ilegalidad que ésta y además también fue producida por Kadokawa, Dead Waves. Como ya le escribí en su reseña, se trata de una obra parecida a “Kairo” de Kiyoshi Kurosawa, pero con una factura muy inferior que se refleja en la peli. Aun así muy digna.

Y en parte esta recopilación de cortos me recordó a otra producción semejante, “4 Roads To Hell”. Ahora mismo no caigo si son igualmente de malas, pero la cutrez y vergüenza en ambas no se las quita nadie.

Así que nada, huid de esto como la peste y que no os roben el tiempo como a mí. Merece más la pena hacerse una paja.

3/10