10 feb 2017

Mourning Grave

Título original: 소녀괴담 (son-nyeo-gwi-dam)
aka: Mourning Grave
Corea del Sur, 2014, Oh In-cheon






















Un soplo de aire fresco

Entre mis regulares entradas a cineasia me topé con esta película, su portada ultra gay no me atrajo en absoluto pero afortunadamente di con el póster oficial, mucho más aterrador y sobretodo, sugerente. El tráiler me vendió bien el film aunque no iba con altas expectativas debido en gran parte a la mala recepción que le dio la crítica amateur (no profesional, aunque esos estén más comprados que la justicia). Además he de reconocer también que el tema que planteaba estaba más que visto, fantasma vengador de pelos largos que busca venganza. Raro era que me sorprendiera. Siempre existe la excepción. Aunque más bien…el fruto de un trabajo hecho con cariño y amor, no para vender rápidamente en la cola de abortos comerciales del tres al cuarto como tantas producciones de terror oriental existen.

En más de una ocasión he comentado el mismo problema del sub-género SadaNami, volver a reciclar sin más la misma fórmula para así, intentar probar la misma suerte que los clásicos. Incluso aquell@s que me lean en más de una ocasión habrán podido percatarse de la casi automática comparativa que realizo con el cine de explotación slasher. Y es que una vez entrados en el período de reproducción en serie y a gran escala, poco las diferencian. El primero (pelos largos) recurre a la venganza desde la ultratumba para cobrarse la vida de unos desgraciados con ese toque oriental que le da un gustillo especial; mientras que los slashers consisten en una venganza primigenia que se mueve en forma de psicokiller con X arma blanca segadora de almas de desgraciados universitarios fornicadores. Tanto de lo mismo termina por aburrir al más paciente y por ello aquellas producciones más jóvenes (de hace pocos años) como la que nos acontece gira las tuercas para ofrecernos más de lo mismo pero de una forma tan especial que da la sensación de estar ante algo completamente novedoso.


Para conseguir tal fin de originalidad incluye un par de factores y modifica otros ya tradicionales. El hecho de que el protagonista pueda comunicarse con los fantasmas en una relación de no-terror es un pelotazo que yo no recuerdo haber visto antes (amén de estar perfectamente llevado a cabo). El humor es un elemento recurrente en esta obra, tanto como el romance imposible (pero no pasteloso) que se nos presenta, dándole una ternura involuntaria a esas escenas que uno pensaría son de manual (esto se debe a la buena compenetración que tenían los actores tras las cámaras, y esto está genial como después se transmite de una forma más natural en la peli). Comentando algo más el humor, decir que se atiene a chistes graciosos que nunca fallan por lo bien implementados en los momentos justos que están, además de ciertos personajes con los que uno empatiza sin quererlo. La música se aúna magistralmente de igual modo, poniendo las tildes sobre los momentos especiales para rematarlos del todo y así, recrear variadas escenas de terror, drama y risa.

Obviamente y a mi pesar tengo que sacar los “pero”. Cierto es que el director intenta jugar (positivamente) con el espectador en más de una ocasión llegándolo a confundir (para después darle una sorpresa) PERO existen un par de escenas algo pedorras que caen lamentablemente en el talón de Aquiles de las películas de terror trash de hoy en día, lo cual le baja el listón tan alto que iba dando de sí la obra. 


El bullying es un factor usado tanto en el cine de terror asiático como las explosiones en las películas de Michael Bay. De tanto usarlo cansa y se desgasta, llegando a aburrirse uno por el mero hecho de tener que aguantarlo por enésima vez. Pero como ya he comentado, el director dota a la película de una “gracia” propia capaz de transformar cada cliché en algo nuevo. De esta manera nos ubicamos en una escuela con un pasado terrible enturbiado con el maltrato escolar. Vale que el tema del acoso en la escuela se haya visto en más de una ocasión, pero aquí se “actualiza” a los nuevos tiempos. Desde los bullyers y las atrocidades más inhumanas que pueden llegar a hacer hasta la propia defensa de las víctimas maltratadas. Se transmite tan veraz la acción que se desarrolla en torno a este hecho durante todo el metraje (y sin decaer) que logra sacar sentimientos y emociones en el espectador (su finalidad). 


La peli estuvo en manos del guionista Lee Jong-ho-I (Two Moons, Bushinsaba) y el cineasta Oh In-cheon (Chasing, 12 Deep Red Nights: Chapter 1). Desconocidos en el mercado internacional hasta este su debut y para mí, una gran obra. En cuanto a los actores, tenemos una media de veinteañeros conocidos entre sus fans por ser miembros de grupos de música, actores guapos o músicos con talento. Pero dentro de ellos me gustaría nombrar con orgullo a Han Hye-rin (한혜린) por imprimirle tanto esfuerzo y naturalidad (tanta que asusta) a su personaje, teniendo en cuenta que ella fue y es, totalmente opuesta al papel que le tocó interpretar. Sin lugar a dudas Asia tiene suerte de tener actores tan bien preparados como éstos. 

Recomendable propuesta que realiza una dura crítica en ciertos conceptos y que para mi sorpresa, está infravaloradísima.

Una joya ante buenos ojos, 



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