DIRECTOR: Chan Pang-Chun
Infravaloradísima C-Horror cuya trama recuerda muy de cerca a la famosa película de culto “El Exorcista”. Lo más curioso es que no te das cuenta hasta bien entrada la historia, llegando a ser una extraña cinta de terror oriental que quieras o no, despierta el interés.
Desde el principio me cautivó, y es que la manera en la que
empieza es espectacular. Lo mejor de todo es que ese clímax de terror-suspense
que emana, lo mantiene al 120% durante TODO el metraje, sin decaer en ningún
momento. Además mezcla pícaramente algo de humor fugaz con terror psicológico y
lo adereza con una ambientación opresora y malsana, haciendo que el espectador
ladee la cabeza a un lado en varias ocasiones.
La historia trata sobre una psiquiatra muy prestigiosa que tiene
una hija adolescente un tanto “rara”, es distinta a las demás, de eso te
percatas a los 5 minutos, por lo que tu interés va creciendo. La cuestión es
que esa “rareza” va aumentando hasta unos extremos psicóticos, llevando al
borde de la depresión la pareja madre-hija y arruinando la reputación de la
doctora. Es entonces cuando interviene el cura del barrio…
La dirección es maravillosa, los acontecimientos están
encajados como las partes de un puzle, cuadrando todo sin olvidarse de nada y
explicando desde una forma muy suya todo lo que sucede. Asimismo los actores
interpretan majestuosamente unos personajes cargados de una psicología ultra
profunda, ganándose para mi gusto el premio a mejores actuaciones. Tanto hija
como madre realizan unos papeles muy oscuros y difíciles. La película juega con
tus sentimientos, pasando rápidamente de escenas en las que prestas atención a
puro terror o mal rollo a las que te sacan una mueca. En resumen, la trama no
puede estar mejor elaborada.
Ya he hablado sobre las caracterizaciones y actuaciones pero
lo vuelvo a repetir, son una gozada, y más si vienes de ver un mojón, esto te
quitará el mal sabor de boca. La banda sonora se une a la tríada principal de
cosas buenas que tiene la peli. Y tanto los encuadres de cámara como sus
posiciones no están para otra cosa que no sea para infundir terror y retomar en
parte el estilo de Shimizu que ya patentó con sus Ju-On.
El final es una sorpresa como la copa de un pino y dejar con
la boca abierta es poco, de lo mejorcito, distinguiéndose y haciéndose a un
lado dentro del asian horror.
Hay gente que se queja del CGI que tiene, pero oye, aunque
cantoso no es horrendo. Trabajos peores hechos como “La Cosa (2011)” existen y
no es vomitivo.
Como ya se habrá notado esta cinta es un caño súper
recomendable que disfrutarán aún más aquellos acérrimos al cine de terror
oriental.
Lo peor que tiene: El póster, una mierda photoshopera que no
le hace justicia.
Lo mejor: el resto.
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